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University of California Agriculture and Natural Resources
November 22, 2009
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Playground tipi
Nobuko Bairstow (izq.) líder de 4-H y
Carla Sousa, consejera de 4-H en el
condado de Tulare junto al tipi nuevo
en el campo de recreo.

Programa juvenil permite a los miembros de 4-H llegar a la comunidad
La Semana Nacional 4-H se celebra del 7 al 13 de octubre

“Aprendan haciéndolo” es el conocido lema del Programa  4-H. Pero muchos no saben que además de aprender a coser, crear páginas de Internet y cocinar, los miembros de 4-H están cultivando corazones amables.

El concepto es conocido como  “aprendizaje por medio de servicio comunitario”, en el que las oportunidades de aprendizaje se combinan con el servicio comunitario. En última instancia, las actividades tienen toda la intención de cambiar las vidas de ambos, el beneficiario y el proveedor del servicio.

Cada año, el Programa de Desarrollo Juvenil 4-H de California proporciona subsidios para establecer clubes 4-H en diferentes vecindarios que financian proyectos para aprender y servir a la comunidad que atienden necesidades significativas del medio ambiente, económicas y sociales. Actualmente, los evaluadores del programa revisan propuestas para este tipo de proyectos de clubes 4-H de California con el fin de otorgarles subsidios; los seleccionados serán anunciados en octubre.  

“La mayoría de la gente percibe  a 4-H más como un club educativo que como un club de servicio”, dijo Sharon Junge, directora interina del Programa de Desarrollo Juvenil 4-H de California. “Sin embargo, una de las "H" en nuestro emblema significa ‘manos’, las cuales los miembros comprometen en cada junta para  ‘servir más’. Además de aprender una gran cantidad de destrezas en 4-H, los niños desarrollan un sentido de compasión y de preocupación por los demás”.

Fondos de Desarrollo Juvenil de 4-H para proyectos de aprendizaje por medio de servicio comunitario

El año pasado, seis proyectos recibieron los subsidios para proyectos de aprendizaje por medio de servicio comunitario que van de 250 a 2,500 dólares. Por ejemplo, el subsidio de 2,500 dólares que se le concedió el año pasado al Club 4-H de Elbow Creek, en el condado de Tulare, le permitió al grupo realizar un evento de Halloween para niños invidentes desde bebés a seis años de edad, en colaboración con la Fundación de Bebés Invidentes.

Los miembros de 4-H se aseguraron de que este evento estuviera repleto de actividades divertidas que estimularan los sentidos del tacto, oído y gusto de los participantes. Los niños invidentes y sus familias pudieron tocar el suave pelaje de las cabras, ovejas y becerros, escuchar los sonidos de los cerdos y pavos y observar de cerca el pequeño tamaño de los caballos miniatura. Disfrutaron de un paseo en carreta hasta el campo de las calabazas, en donde unos pequeñitos emisores de tonos o beepers guiaban a los niños hasta las calabazas. Los menores decoraron pastelitos y comieron el almuerzo preparado por miembros de 4-H y se llevaron a casa libros con material para "tocar y sentir".

El subsidio ayudó a financiar el evento del 2006, pero los niños de 4-H han buscado otros medios para recaudar el dinero necesario para continuar llevando a cabo el evento de Halloween para niños invidentes. El festival de Halloween de este año está programado para llevarse a cabo el 20 de octubre, en la Lechería Rowley, del 32592  Road 144 (entre las avenidas 320 y 328.)

Un tipi o choza de indígenas nativos construido por 4-H es parte del área de juegos "1,000 Hands" de Visalia
 
Otro Club 4-H del condado de Tulare, Visalia 4-H, recibió un subsidio de 2,500 dólares para trabajar junto con el Departamento de Parques y Recreación en un proyecto de construcción de una área de juegos para toda la comunidad. Los miembros de  4-H recaudaron fondos y erigieron un tipi de los indígenas nativos en una sección del área de juegos “1,000 Hands” en el Parque Riverway Sports de Visalia, ubicado en la intersección del bulevar Dinuba y la avenida Riverway.

El tipi de cuatro lados, representa el trébol estilizado de 4-H, el cual marca la participación de esta organización en las actividades comunitarias. El proyecto para el área de juegos "1,000 Hands" fue diseñado tomando en cuenta las ideas de los niños locales y teniendo en mente el acceso para menores discapacitados. Este lugar fue construido en una semana por 500 voluntarios.

“Nuestro club deseaba dejar una huella en la comunidad”, dijo el líder de 4-H,  Nobuko Bairstow, “y eso es lo que hemos hecho”.

El arquitecto del área de juegos fue quien diseñó el tipi, pero la tarea de construir la estructura estuvo por entero en manos de los miembros de 4-H y voluntarios adultos. El tipi, de 10 pies de altura, fue construido durante la semana del 17 de septiembre.

“Todo lo que teníamos eran tablas, clavos, tornillos y herramientas”, mencionó Bairstow. “Pasamos una semana entera midiendo y cortando las tablas, haciendo hoyos para colocar los postes y armando el tipi”.

El tipi es un lugar donde los niños pueden sostener “reuniones pacíficas” y emular a los antiguos indígenas norteamericanos, de acuerdo con el objetivo de servicio escrito por el miembro del club Andrew Price.

“Les ayudará a abrir sus mentes y pensar en juegos divertidos”, escribió Price.

Durante el proceso de este proyecto de servicio, los miembros de 4-H aprendieron mucho sobre cómo operan los gobiernos municipales, cómo es la vida de los niños con discapacidades, cómo se construye un área de juegos, cómo colaborar con las agencias de la ciudad, los negocios y los clubes de servicio y cómo usar los subsidios como herramienta para recaudar fondos.

Los jóvenes aprenden a sobrehilar y a ayudar a los desamparados

El Club Belmont 4-H del Condado de San Mateo recibió un subsidio de aprendizaje por medio de servicio comunitario de 250 dólares. Los niños que participaron en el proyecto de costura usaron los fondos para hacer bolsitas de tela para los artículos de higiene de los residentes del Refugio Network para Desamparados, quienes comparten los baños y por lo general no cuentan con artículos de higiene personal como jabón, cepillo y pasta de dientes y champú, ni en que guardarlos.

Los niños solicitaron donativos de tela durable para fabricar las bolsitas y artículos de higiene personal para llenarlas. Lo menores aprendieron cómo usar una máquina sobrehiladora, la cual cose sobre la orilla de una o dos piezas de tela para evitar que se deshilache o para  bastillarlas, al mismo tiempo que va cortando la orilla de la tela.

“Usar una sobrehiladora hará las bolsitas más durables debido a los cuatro hilos que se entrelazan, en lugar de la máquina de coser de un solo hilo “, escribieron los jóvenes del Programa 4-H en su propuesta.

En total, los jóvenes sobrehilaron 146 bolsitas, las llenaron con productos y se las entregaron a personas y familias desamparadas en el Refugio Network. Los miembros de  4-H aprendieron cómo operar una sobrehiladora, pero quizás lo más importante fue que desarrollaron un mejor entendimiento de las circunstancias de los desamparados en sus comunidades y ahora pueden apreciar mejor lo que no han sabido valorar y han dado por sentado en sus propias vidas.

Los fondos otorgados a los proyectos de aprendizaje por medio de servicio comunitario del Programa 4-H han sido posibles gracias a un generoso donativo hecho a la Fundación 4-H de California por la Fundación Thomas y Dorothy Leavey.

(octubre de 2007)

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