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La nociva hierba navajuela tolera el ozono mejor que el algodón
La habilidad de sobrevivir en condiciones extremas de la nociva hierba navajuela o navanché (nutsedge en inglés) podría ser el equivalente en botánica de la cucaracha. “Si llega el fin del mundo por contaminación del aire, todavía existirá la navajuela”, bromeó un experto en maleza de la Universidad de California durante un reciente evento de campo con productores de algodón en Merced y Madera. La navajuela (Cyperus odoratus L.) tiene la apariencia de pasto herbaceo del tipo que crece en jardines, incluso caseros y en campos agrícolas. Produce numerosos tubérculos bajo la tierra que la hacen una de las malas hierbas más difíciles de controlar. Es más, investigaciones preliminares apuntan a que la navajuela casi no queda afectada por el ozono, contaminante ambiental que a los niveles actuales en el Valle de San Joaquín roba a los productores de algodón una quinta parte de la cosecha. Estos estudios indican que si los niveles de ozono en el Valle aumentan, la navajuela puede competir de manera aún más tremenda contra el algodón de que lo que actualmente compite según Anil Shrestha, especialista en el control integrado de plagas y ciencias de la maleza y David Grantz, especialista en impacto de la calidad del aire, ambos de la Universidad de California en el Centro Kearney de Investigación y Extensión Cooperativa cerca de Parlier. Shrestha y Grantz llevaron a cabo experimentos con la navajuela en cámaras grandes al descubierto en el Centro Kearny. Plantaron algodón y navajuela en macetas, tanto juntos como separados, y los cultivaron en cámaras con tres niveles diferentes de contaminación ambiental: sin ozono, con ozono a niveles aproximados a los actuales en el ambiente y al doble de niveles actuales de ozono. “El ozono daña al algodón y con [la presencia de] navajuela, el daño es aún mayor”, precisa Shrestha. Grantz encontró anteriormente así como en el estudio en curso que el daño por el ozono es evidente tanto en la parte del algodón visible sobre la tierra al igual que por la gran disminución de crecimiento bajo la tierra. “Las plantas de algodón estaban siendo sofocadas por el ozono y estranguladas por la navajuela”, observó Shrestha. El ozono consiste de tres átomos de oxígeno, creado cuando compuestos orgánicos volátiles reaccionan con la luz solar y óxidos de nitrógeno, presentes principalmente por emisiones de autos y camiones. En la estratósfera, el ozono protege a la Tierra de los dañinos rayos ultravioletas. A nivel del suelo, sin embargo, el ozono es un poderoso agente oxidante que reacciona con toda materia orgánica, dañando a seres humanos, cultivos agrícolas y maleza, pero algunas especies lo toleran mejor que otras. Según Thomas Cahill, científico investigador de contaminación del aire de la UC Davis, el nivel de ozono en el Valle de San Joaquín es mayor ahora que el de la zona de Los Angeles, donde los esfuerzos de controlar la contaminación ambiental han logrado una disminución constante en niveles de ozono durante los últimos 30 años. En el Valle, el nivel promedio de ozono se ha mantenido aproximadamente igual por décadas. ¨La geografía, topografía y meteorología hacen de la zona del Valle Central una ‘máquina’ de ozono”, precisa Cahill. El ozono es una amenaza al control integrado de plagas No obstante, el Valle de San Joaquín es la zona agrícola dominante en California. Los cultivos en el Valle se logran por sistemas agro-ecológicos complejos, especialmente con el aumento en interés en el control integrado de plagas. Un componente vital del control integrado de plagas es la reducción de competencia entre maleza y cultivos. Las malas hierbas causan pérdidas considerables en cultivos a pesar del uso extenso de herbicidas, otras tecnologías para su control y de esfuerzos a mano. Shrestha y Grantz encontraron que el algodón en su experimento no podía tolerar a la navajuela en la cámara de tratamiento medio tan bien como en la ausencia de ozono. Las plantas en la cámara de tratamiento medio quedan expuestas concentraciones de hasta 80 partes por millón de millones (ppb por sus siglas en inglés) de ozono, niveles parecidos a los que hay en el campo en días con mucha contaminación. En el Valle de San Joaquín se han registrado este año concentraciones de ozono de hasta 130 ppb. “Aún peor”, observa Shrestha, “ es que en las cámaras donde la navajuela quedó expuesta al ozono, esta mala hierba está dedicando la mayoría de sus recursos a la producción de tubérculos subterráneos, que ayudan a producir plantas nuevas que podrían presentar problemas para cultivos subsequentes. Nuestra investigación hace recalcar la importancia de controlar la navajuela muy desde el inicio de la temporada”. Si aumenta el ozono en el Valle, bajará la tolerancia del algodón a la navajuela, explicó Shrestha. Además, dado que la masa de raíces del algodón quedó afectada sobremanera por el ozono, el algodón podría necesitar del riego más frecuente en ambientes con niveles más altos de ozono. Shrestha y Grantz descubrieron a su vez que el pronóstico no es tan pobre para todos los cultivos en California. Los tomates presentan cierta tolerancia al ozono, por lo que estar expuestos a niveles altos de este contaminante ambiental no les hace perder resistencia contra la navajuela. Los científicos continúan sus estudios acerca del ozono y la competencia entre maleza y cultivos para evaluar las implicaciones de esta interacción en el control integrado de plagas. (agosto de 2004) |
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