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Las ovejas pueden beneficiar los viñedos
Una escena bucólica que se desprende de la antigüedad se desarrolla en el Centro de Investigación y Extensión Hopeland, de la Universidad de California, al sur de Ukiah. Las ovejas pastan despreocupadamente en un viñedo, mordisqueando las hierbas que crecen entre las parras. Por siglos, los agricultores han usado ovejas para controlar vegetación indeseable, pero siempre algo se perdía en el proceso. Al controlar las hierbas, sin saberlo, algunas ovejas acababan comiéndose el cultivo mismo. Por esa razón, Extensión Cooperativa de la Universidad de California está tratando de educar a las ovejas. "Tenemos un proyecto para entrenar a las ovejas para que sientan aversión hacia las hojas de parra", indica Morgan Doran, asesor de ganaderías en el condado de Solano y líder del proyecto. "Si las ovejas menosprecian las parras, comerán lo que encuentren en el suelo del viñedo, con lo que ofrecen a los agricultores una alternativa al uso de pesticidas y la poda de hierbas". Para cambiar la preferencia alimenticia de los animales, los investigadores consultaron con el renombrado experto en comportamiento animal Fred Provenza, de la Universidad de Utah. "Con frecuencia consideramos a los animales de cría y los silvestres como máquinas devoradoras", anotó Provenza. "Y no nos damos cuenta de que la historia del animal influye en su preferencia alimenticia y en su hábitat". Provenza señaló que los animales aprenden a través de interacciones sociales con sus madres, compañeros y los humanos, y el efecto de los nutrientes y toxinas que contienen las plantas, así como su interacción con su medioambiente. "Los principios de comportamiento pueden proveer soluciones a problemas que enfrentan los productores y quienes están a cargo del manejo de terrenos", dijo. En base a estudios exaustivos realizados por Provenza acerca del comportamiento animal, los investigadores de Extensión Cooperativa permitieron que las ovejas consumieran parte de las hojas de parra; luego les administraron una pequeña dosis de cloruro de litio, un medicamento que provoca cierta sensación de problema estomacal sin causar daños. "Las ovejas experimentan un período breve de enfermedad", explicó Doran, "Se recuperan pronto pero no parece olvidárseles, ni aun nueve meses después". Prometedoras observaciones de campoObservaciones de campo iniciales en ovejas adiestradas muestran que éstas no gustan de las hojas de parra inmaduras ni de las uvas, a diferencia de las no adiestradas. En el viñedo de Hopeland, Doran señaló una parra que mostraba poco crecimiento. "Esta parra se puso al alcance de ovejas no entrenadas y podemos ver que está muy dañada", indicó Doran. "La mayoría de los brotes en la vid tenían una altura de 10 o 12 pulgadas. Ahora no hay un sólo brote". En otra parte del viñedo, las ovejas que recibieron entrenamiento no dieron atención a las hojas de parra y brotes de fruta y en cambio se concentraron en comer hierbas. El entrenamiento experimental de ovejas ofrece una serie de beneficios para los productores de uva y para los ovejeros. El control de hierba mediante las ovejas se ajusta a las pautas de producción orgánica, en la cual no se emplean pesticidas ni fertilizantes, y a la producción biodinámica, un sistema basado en la filosofía de producción orgánica con prácticas naturales y holísticas adicionales. Los agricultores convencionales quizás podrían considerar el uso de ovejas entrenadas para controlar la vegetación. "En años con demasiada lluvia, los agricultores tal vez no puedan meter tractores en el viñedo para podar hierbas o usar herbicidas”, dijo Doran. “Las ovejas pueden entrar fácilmente y acabar con las hierbas sin importar si hay lodo o agua". En años de sequía, los viñedos proveen una fuente de alimento adicional para las ovejas. "Hay una enorme cantidad de alimento que crece en el suelo del viñedo, así que ofrece a los ovejeros una fuente más de alimento cuando en los campos escasean las fuentes tradicionales. Así ellos pueden conservar alimento para el verano o el otoño", indicó Doran. Los asesores agrícolas que colaboran en el proyecto piensan que su investigación podría tener implicaciones de mayor alcance, incluso el control de hierba en los viñedos y el aprovechamiento del espacio entre las parras en plantíos jóvenes para la cría de ganado. El proyecto de lograr que las ovejas sientan aversión hacia las hojas de parra se financió con una subvención de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la UC. Además de Doran, participaron en él los asesores agrícolas Roger Ingram, de los condados de Placer y Nevada; Stephanie Larson, del condado de Sonoma; Johhn Harper y Glenn McGourty, del condado de Mendocino; y Ed Weber, del condado de Napa, conjuntamente con Emilio Laca, profesor en ciencias de plantas; y el especialista de Extensión Cooperativa Mel George, ambos del plantel de UC en Davis.
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