La UC intenta detener el movimiento hacia el norte de la muerte repentina de los robles
Científicos de la Universidad de California se esfuerzan por contener una enfermedad mortal de las plantas que está propagándose hacia el norte en el condado de Humboldt, matando una gran cantidad de encinos de la variante Lithocarpus densiflorus conocidos como tanoak como si se tratara de un incendio forestal a cámara lenta. Son experimentales los métodos que usan para combatir la muerte repentina de los robles (SOD por sus siglas en inglés) y los residentes han mostrado su escepticismo así como también su apoyo. Sin embargo, Yana Valachovic, líder del proyecto y asesora forestal de Extensión Cooperativa de la UC en el condado de Humboldt, piensa que estudiar métodos para el control de esta enfermedad es mejor que observar su paso hacia la frontera con Oregon sin hacer nada. La enfermedad repentina de los robles fue detectada por primera vez en el condado de Humboldt en sus preciados bosques de secoya en el 2002 al infectar laureles cerca de los hogares de las pequeñas comunidades de Redway y Garberville. Una coalición de agencias trabajaron con los propietarios para sacar sin demora la mayor cantidad de laureles domésticos y silvestres infectados. Continúa la propagación de la muerte repentina de los robles en el condado de Humboldt Sin embargo, así como las brasas pueden ser llevadas por el viento e incendiar otro sitio, piensan los científicos que cayeron esporas en laureles, encinos tanoak y otras plantas susceptibles en el parque estatal Humboldt Redwoods. Hacia fines del 2005, un inspector de tubería para servicios públicos entrenado por Extensión Cooperativa de la UC a reconocer síntomas de la muerte repentina de los robles fue el primero en reconocer la enfermedad en árboles a seis millas al norte de la zona Redway-Garberville donde anteriormente se hubiera detectado esta enfermedad. El trabajador reportó los laureles y encinos tanoak enfermos a Valachovic, quien unió a representantes y científicos de numerosas agencias universitarias, estatales y federales para proporcionar los fondos e implementar sin demora un programa para suprimir la enfermedad. El tratamiento se inició antes de pasar dos meses. David Rizzo, el especialista en patología de las plantas de la UC en Davis quien primero identificó la causa de la muerte repentina de los robles, fue uno de los integrantes del equipo. “Si no hacemos nada, se seguirá propagando la enfermedad”, precisa Rizzo. “Nuestra meta es reducir lo más posible ese hecho inevitable. Todavía estamos aprendiendo acerca de esta enfermedad pero mientras tanto, no podemos esperar hasta que sepamos todo para empezar a controlarla”. El proyecto tuvo que terminarse en relativamente poco tiempo para cumplir con reglamentos que protegen el hábitat en el cual hacen sus nidos los mérgulos marmoleados, aves marinas en peligro de extinción. Equipos de trabajadores fueron traídos a una zona de 50 acres a cortar todos los laureles y encinos tanoak que mostraran síntomas de estar infectados con el patógeno que causa la muerte repentina de los robles y quemar las hojas, ramas y varas. Se dejaron los leños allí a que se descompongan y pudran. Al terminar la temporada de anidamiento de estas aves protegidas el 15 de septiembre, regresarán los equipos de trabajadores a poner a prueba el efecto del fuego en la zona cuyos árboles presentaban señas de la enfermedad. Toda la zona de tratamiento será vigilada detenidamente para determinar si estos esfuerzos eliminaron la muerte repentina de los robles. Quedan incluidas en el proyecto 70 acres de terrenos privados cerca de Redway y Garberville cuya infestación fue tratada de manera similar. “Sabemos que los laureles y encinos tanoak brotarán nuevamente”, apunta Valachovic. “Albergamos la esperanza de que los brotes no estarán infectados con el patógeno. Al comparar las zonas sin quemar con las quemadas, aprenderemos más acerca de lo que suprime esta enfermedad”. La muerte repentina de los robles ha inflingido pérdidas en bosque costeros La muerte repentina de los robles fue descubierta en California por primera vez en 1995 en el condado de Marin. Causada por Phytophthora ramorum, patógeno similar a un hongo, esta enfermedad ha matado a cientos de miles de robles perennes costeros y encinos tanoak desde entonces en 14 condados en la costa. Las infestaciones en Humboldt representan la frontera norte de la enfermedad en California. “Muchas plantas y árboles en nuestra zona pueden quedar infectados por esta enfermedad pero la mayoría no muere”, precisa Valachovic. “En las hojas de dos tipos de árboles, los laureles y encinos tanoak, el patógeno fácilmente produce esporas, las cuales ayudan a propagar la enfermedad. Nuestros esfuerzos de dar tratamientos experimentales tienen como enfoque estos dos árboles para reducir la reproducción del patógeno”. P. ramorum puede también infectar las coníferas tan características de la costa norte, incluso el secoya costero y el abeto de Douglas, pero no causa su muerte. Sin embargo, la muerte repentina de los robles continúa siendo una cuestión de importancia para la industria de los viveros y de la tala de madera pues su presencia desencadena reglamentos por todo el condado que restringen el transporte de plantas y sus productos para evitar propagar esta enfermedad a otros lugares. La madera del encino tanoak, que generalmente muere al quedar infectado, sólo se usa en ocasiones para pisos y trabajos en madera pero es parte importante del ecosistema forestal. Sus bellotas son una fuente alimenticia tradicional de los indios norteamericanos en la región y también son alimento para muchos animales silvestres. Desgraciadamente, la humedad del invierno, la cual ayuda a propagar la muerte repentina de los robles, estaba obstaculizando los esfuerzos de los científicos de suprimir esta enfermedad en el condado de Humboldt. En dos lugares a lo largo de la carretera 101 por la confluencia sur del río Eel, las hojas pardas de encinos tanoak muertos contrastan con el verde exuberante del bosque. Las hojas de los laureles muestran las señas de esta enfermedad en la muerte de la punta de las hojas y el oscurecer de los tejidos a lo largo de la vena principal. “Acabamos de comunicarnos con Caltrans porque las plantas infectadas están bajo su jurisdicción”, apunta Valachovic. “Nos van a ayudar a darles tratamiento. Me parece que las esporas posiblemente están subiendo por la columna de aire que sigue al río Eel”. “Esta situación no se ha desarrollado por completo, pero no hacer nada es lo peor que podríamos hacer”. (mayo de 2006) |